sábado, 15 de diciembre de 2012

Las cosas nos parecen grandes o pequeñas en función de la distancia desde donde miramos y desde el tamaño que tenemos. Para nosotros una hormiga es diminuta mientras que una montaña es enorme.
El mundo es para nosotros un lugar tan grande que ni siquiera alcanzamos a verlo completo con la mirada... sin embargo el mundo visto desde una nave espacial es una diminuta partícula en el universo.
Lo mismo sucede con nuestro mundo interior, a veces hacemos de ese pequeño espacio el eje central de todo lo que nos rodea, no somos capaces de ver que al lado de nuestro pequeñísimo mundo existen otros igual de importantes que el nuestro.
Si todos cuidásemos con esmero de nuestro espacio vital y espiritual la vida sería mucho más sencilla y plena.
Todos llevamos un "mundito" dentro, que nos hace ser como somos, valorar lo que valoramos y priorizar en función de lo que se mueve dentro de él. Por eso es importante que mimemos nuestro mundo, que lo alimentemos, cuidemos y respetemos.
Si enfocamos la vida desde un mundo interior cargado de Dios estaremos colaborando a que el universo en el que existimos tenga verdaderamente sentido y las galaxias que se forman sean lugares de encuentro.

Encar_AM

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